6 aldeas, 6 rincones de tranquilidad y naturaleza

La despoblación rural, un problema

Desde hace algunos años, se viene observando la despoblación en el ámbito rural. El ciudadano busca las entidades mayores, donde sus posibilidades de bienestar y subsistencia, son más adecuadas. Aldeas que se están quedando despobladas y su sostenimiento se desvanece. Quedando edificios precarios que, si no se remedia, a corto plazo serán escombreras descontroladas en medio de la naturaleza, donde se pierda su cultura, sus monumentos y su historia.

Los jóvenes esperan poder quedarse y otros volver a sus orígenes, sin lamentar como hasta ahora, el abandono de la Administración de estos entornos. De momento somos pasivos en su conservación, cuando hay soluciones a los problemas. ¿Seremos capaces de afrontarlos?

El turismo rural, solución a la economía de las entidades menores.

En estas pequeñas poblaciones, las infraestructuras de electricidad, alcantarillado y urbanísticas están en funcionamiento. El abandono de estas entidades para establecerse en otras mayores, trae consigo en las localidades mayores, los desastres urbanísticos de unas expansiones descontroladas, que obligan a crear subestructuras urbanísticas, que ya están establecidas en los otros lugares.

Hay solución, porque las posibilidades están donde ahora no las vemos. Fomentar el turismo rural dotando a las poblaciones de instalaciones de ocio. (Piscina, locales de hostelería, cines, canchas deportivas, buenas vías de comunicación, etc.). Incentivar con prestaciones económicas para establecerse en esas poblaciones, solucionaría la despoblación.

San Benito de la Contienda.

Entidad situada al sur de Olivenza, en la carretera de Cheles. Con 500 habitantes muestra un envejecimiento de su población, que cuenta los días, de su desvanecimiento. La iglesia parroquial, dedicada a San Benito Abad, conjunto de arquitectura popular de notable valor etnográfico. Ahí es donde reside su principal encanto. De acusada influencia portuguesa, junto con algunas chimeneas, evidencian sus únicos atractivos de interés turístico rural. Su censo, cerca de Olivenza, Sierra de Alor y Pantano de Alqueva, reclama a gritos su existencia. Para ello reclama la necesidad de dotarla de posibilidades que hagan realidad su existencia.

Como apunte a la desaparición de su patrimonio cultural e histórico, me comentaron que el antiguo lavadero colectivo, fue inadecuadamente cambiado por el lugar donde está enclavada la actual escuela, desapareciendo así uno de los escasos elementos de patrimonio con los que se contaba. Sin duda la Aldea, requiere de una “contienda” inmediata sobre la despoblación que anteriormente hemos descrito.

San Jorge de Alor.

Situada a 6 km., de Olivenza, en un costado de la Sierra de Alor y franqueada por un valle fértil. En consecuencia estas ricas tierras posibilitan las actividades agro pecuarias. Dicen que donde se asentaban los primeros pobladores, eran buenas tierras. En sus inmediaciones se encuentran numerosos restos del calcolítico y romanos. La “Aldea d’Olor” durante la Guerra de Restauración, debido a su proximidad a la frontera, fue prácticamente destruida. Reconstruida llego a prosperar hasta contar con un censo de 700 vecinos, alcanzando ser municipio independiente. Centrada por la iglesia parroquial de San Jorge Mártir, de pequeñas proporciones, encalada, con sencillo portal popular y triple campanario.

Muestra una arquitectura alentejana que, unida a viviendas, portadas, chimeneas, lavadero y otros componentes de acusada plasticidad y encanto, forman un conjunto de interés turístico de clara influencia portuguesa. Una buena carretera, un carril “peatonal-bici” y su entorno natural, parece que sientan las bases reales de su mantenimiento. Seguramente el Bandolero Bondadoso Diego Corrientes, sigue rondando la aldea para abastecerse, antes de acometer sus románticas fechorías. Sin duda San Jorge de Alor, es una población menor con muchas posibilidades.

Santo Domingo.

Se emplaza esta pequeña aldea a unos 6 km., de Olivenza, cercana a Táliga y Alconchel, protegida en el costado de poniente por la Sierra de Alor. Hoy población de cinco vecinos, su decadencia se sostiene, con varias familias que tienen como segunda vivienda, lugar de descanso en fines de semanas y vacaciones. Cuenta en su núcleo urbano con la iglesia parroquial de Santo Domingo de Guzmán, patrón de la pedanía. Centra su distribución, con un coqueto antiguo lavadero que, junto a las chimeneas de algunas casas evidencian también su origen de arquitectura lusitana.

Un pequeño parque con un enorme pino, reclama a gritos las voces y juegos de niños, que ahora enmudecen el ambiente. A pesar de estar en un entorno de naturaleza y agua privilegiado bajo el cobijo de la Sierra de Alor, sus ofertas de turismo, son nulas. Población que agoniza y arrastra su supervivencia, tan solo con la buena voluntad de unas pocas familias, que, por amor a la naturaleza y tranquilidad, sostienen unos edificios, que de lo contrario serian serios candidatos a convertir una hermosa aldea en fantasma.

Villarreal de Olivenza.

De origen portugués, se encuentra a poco más de 9 km de Olivenza, apuntando hacia el poniente. Fue moneda de cambio, en el Tratado de Badajoz, después de la Guerra de Las Naranjas. Siendo entonces de la población Alentejana de Juromenha pasando a ser de Olivenza. Se ignora la fecha exacta de los orígenes de este núcleo de población. La mayor parte de las fincas de sus alrededores (El Lobato, Valongo, Fonte Branca, Cascaes…) fueron propiedad de la Casa de Bragança y otras familias nobles portuguesas. Su iglesia patronal, Nuestra Señora de la Asunción, exhibe bóveda de cañón y nave de dos cuerpos. Salva su decadencia urbanística su excepcional Puerto Deportivo Villarreal, que ofrece al visitante un rincón de ensueño.

A las puertas del Pantano del Alqueva, vivirás sensaciones insuperables como navegar y practicar deportes náuticos, alquilar embarcaciones… Todo esto sin olvidar relajarte después disfrutando de buena gastronomía a un precio económico aceptable. Tanto la aldea como el pantano, son observados de cerca por el vigía del Castillo de Juromenha. Si además eres aficionado al avistamiento de aves, te ofrece grandes oportunidades de llevarte instantáneas de garzas, anátidas, limícolas, ect… Esta población dispone de una parte de los recursos, que con un pequeño empujón más en sus infraestructuras, harían de ella un lugar de residencia de muchos jóvenes.

San Rafael.

Entre Badajoz y Olivenza, regada por la Ribera de Olivenza, conserva su exceso de aguas de tiempos lluviosos la presa de Piedra Aguda. Con una historia de poco más de sesenta años, debe sus orígenes al Instituto de Colonización. Ramal independiente a las Vegas del Guadiana, tomando su nombre del entonces ministro de agricultura, Rafael Cavestany Anduaga. Este personaje, desde el principio, acogió favorablemente el proyecto de transformación agrícola de secano. Vigila sus dominios la iglesia patronal de San Rafael Arcángel. Como todas las poblaciones del Plan Badajoz, sus instalaciones eclesiásticas son afines pero únicas. Esta cuenta con un edificio principal, porche de arcos alargados y un torreón acampanado, cuyo conjunto arquitectónico posmoderno, hacen que levantes la mirada y la pierdas en el cielo buscando al Arcángel. El Plan de Transformación y Colonización, hizo las tareas urbanísticas.

Ahora solo falta, crear otras posibilidades turísticas, que hagan que los jóvenes la habiten y sostengan su permanencia en el tiempo para evitar su despoblación. Los recursos están, por cercanía Badajoz y Olivenza y la Presa de Piedra Aguda. La exuberancia natural de la Rivera de Olivenza y la dehesa la acompañan y solo falta añadir pequeños incentivos económicos, que hagan de esta población una realidad de futuro.

San Francisco.

Con San Rafael y las cuatro aldeas históricas completan la totalidad de los núcleos de población adscritos a Olivenza. Situada entre esta población y Badajoz, permite su acceso además de su carretera local. Dispone además de corredores ecológicos e históricos por las cercanías de Puente Ajuda, como por Malos Camino, cerca del Río Guadiana.

De paso admiras el Dolmen de Malpica y el Molino Hidráulico de Malpica. La proximidad del Río Guadiana y la Ribera de Olivenza la dotan de un entorno ecológico espectacular. De ello se contagia el centro urbano con un bosquete de cipreses sobre el que emerge la torre de la iglesia patronal San Francisco de Asís. Hermoso edificio con aires de Plan Badajoz. Formado de vidrieras emplomadas y el mural cerámico de la entrada que describe en azul un canto a la naturaleza. Dan cita indiscutible a una población amable que reza el dicho: “En San Francisco de Olivenza nadie es forastero”.

Todo un gozo fotografiar desde el monumento al colono, el depósito de agua en altura, el abrevadero, calles y fuentes. Todo esto acompañado por el sonido acompasado de un griterío infantil que parece querer revivir una historia que juega con el presente para establecer las bases de un próspero futuro.

¿Poblaciones Menores de Olivenza? Entidades que existen.