Talavera la Real, su misterioso origen.

Desde los celtas existen evidencias de asentamientos por el entorno talaverano, romanos, árabes, portugueses…vieron en la zona un lugar ideal para vivir. Esto hace que el misterio de Talavera la Real se mantenga oculto entre la historia y su gente.

Talavera, naturalmente.

Enmarcado en un enclave estratégico, destacamos la Iglesia de Nuestra Señora de Gracia. Pero ya saben que Naturalmente Badajoz termina buscando rincones naturales y al final terminamos en la Ribera de los Limonetes. Queriendo salir del pueblo dirección Badajoz por el antiguo camino real de Madrid, siguiendo la senda de la ribera, nos encontramos con el Puente Viejo y el creado para tal fin, Puente de La Pontecilla.

La pena por el abandono de la zona de los puentes, nos hace avanzar en la búsqueda para relajar nuestros sentidos a costa de los Pozos del Potosí. Aquí, mana el agua al pie de sus brocales en un flujo constante de pureza, para fortalecer nuestro empeño de volver y luchar por su conservación.

Talavera la Real conjuga hoy en día lo tradicional y lo cotidiano con lo moderno, donde la agricultura y la cercanía de Badajoz, forman parte de su fortaleza económica.

Talavera La Real, un pueblo de altos vuelos.

Pensar en Talavera la Real es pensar en volar, se hace inevitable no relacionarlo con la Base Aérea del mismo nombre, pero cuando conozcan a su gente, sabrán que volar es sinónimo de valentía, lucha y constante búsqueda de su identidad.

Pequeño homenaje a la “Movida Badajocense”

Naturalmente Badajoz, con cámara en mano, dispuesto a capturar imágenes características de Talavera la Real. Durante tres horas estuvimos buscando rincones del pueblo y todas nuestras andanzas terminaban en el mismo lugar, en aquella esquina; vuelta a buscar y vuelta a terminar en aquella esquina, en esa puerta que, treinta años atrás, tantas veces crucé para entrar, pero que nunca supe muy bien, como por ella salir. Esa puerta era para el badajocense como para el madrileño la de “La Movida”, solo que para nosotros era más pequeña e intensa, “El Mosquito”.