UN LLANO ENCUMBRADO POR LA CALERA

Entre grandes llanuras de Tierra de Barros esquivando vides y olivos alteradas por Sierra de la Calera, nace Santa Marta de los Barros. Tierra de condición minera y naturaleza campesina. Viticultores y aceituneros altivos que supieron alternar los arados con la explotación de las entrañas de un vientre rico en plomo, plata y vanadio. Su entorno geominero llegó a contar con varias explotaciones como Colmenitas, Constante, Tehh, Reserva y Garandina que dieron a conocer al mundo la Calderonita, bello mineral vitreo de color rojizo. Podemos considerar entonces que Santa Marta es un pueblo dinámico que con maestría convierte en especial “calderonita líquida”, la uva fermentada y la aceituna prensada.

 “SANTA MARTA TIENE TREN, PERO NO TIENE TRANVÍA”

Bajo esta canción nos adentramos en el pueblo. Abre sus puertas la reconocida insignia de la villa; el tranvía y nos invita a conocer entre sus calles y plazas la blanquiencalada Ermita de la Virgen de Gracia objeto de gran veneración mariana santamartesa y la Iglesia Parroquial de Santa Marta de portada gótica que alberga en su interior un gran retablo de estilo rococó digno de ser visitado. Tomaremos un respiro en la medieval Fuente del Pilar, antiguo aljibe, y nos dirigiremos hacia la Plaza de la Constitución. Allí, bajo sus soportales al cobijo de las inclemencias del tiempo, veremos con simpatía la sencilla fuente central sosteniendo nuestro emblema regional; la bellota. La pintoresca Plaza de La Viña y La de Las Palmeras o “perrunilla”, por su similitud con la morfología de tan extremeño dulce, compiten para estimular nuestros paladares y parar en alguno de sus típicos establecimientos para degustar los productos típicos de la zona.

EL MUSEO DONDE SENTIR SU HISTORIA


Nos podemos hacer una idea de su historia visitando su Museo Etnográfico y el Museo Geológico Minero. Este último alberga una de las mayores colecciones de minerales del suroeste ibérico.
Dando una vuelta por sus campos, Santa Marta nos deleita con contrastes de paisajes que enamoran, con reminiscencias árabes y romanas. Podemos visitar la Finca la Dehesilla, perfectamente acondicionada para disfrutar de una jornada de recreo en la dehesa. También las “Minas de Santa Marta” a 2,5km del pueblo, declarado Lugar de Interés Científico. Sencillamente un lugar increíble, pero no te vamos a contar más, queremos que vengas a vivirlo.

TURISMO DE JOTA EXTREMEÑA

Bodegas y almazaras dan destino final a las grandes hileras de vides y olivos que ocupan la mayor parte de sus cultivos. El olivo, símbolo universal de la paz y la vid, símbolo del placer y la alegría aúnan su insignia para presentarnos un pueblo enclavado en el corazón de Tierra de Barros que, con grandes esperanzas, también quiere vivir de la mina, pero de manera distinta. Ofreciendo la oquedad de su tierra a un turismo rural que busque embriagarse con su cultura.

Santa Marta deja atrás la canción:
“Soy minero
y templé mi corazón
con pico y barrena”
Para hacer suya la jota extremeña:
“De la uva sale el vino,
De la aceituna el aceite
Y de mi corazón sale, ay
Cariño para quererte”