Pueblo corchero por excelencia, nunca en esta Villa se podrá decir aquello de “más varado que un corcho en un remolino”, porque cuando entras en sus calles, siempre tienes la impresión de que con “arreglo del corcho, así es el enjambre”.

Dicen que la seña de identidad de un pueblo, es la que marca su historia. San Vicente de Alcántara, con un sustancial patrimonio histórico, conserva importantes restos prehistóricos, entre otros los dólmenes y tumbas antropomorfas. De su época Tardorromana, El Alcornocón guarda tumbas de distintos tamaños, quedando restos de estatuas, mosaicos, aras votivas, tégulas y vías de comunicación como la de los Torrejones, Villavieja o Mayorga y otros yacimientos como el de la Torre de Albarragena del periodo romano. Grabada también en su historia la Edad Media, tanto por la ocupación árabe, como la reconquista, en los que queda el Castillo de Mayorga y el Castillo de Piedrabuena, esté último, incluido dentro de la Ruta de los Castillos de Extremadura. Quedando monumentos de su edad moderna como la Ermita de Santa Ana, la Iglesia Parroquial de San Vicente Mártir y Convento de las Franciscanas, donde además mantiene sus señas de identidad dentro de su casco urbano y plaza, con Blasones de Nobleza. Posteriormente en 1872 se instaló la primera fábrica de corcho, conocida como Fábrica del Inglés.

Como evento significativo dentro de su principal actividad industrial, celebra en primavera la Feria Internacional del Corcho (FICOR), que muestra al mundo la conservación del ecosistema del alcornocal, de donde se extrae el preciado corcho (biodegradable), acercando al sector vinícola la utilidad del producto.

Con un ecosistema típico del Monte Mediterráneo, marcado por encinas, alcornoques y jaras, enclavado en las estribaciones de la Sierra de San Pedro, al salir a su campo, podemos avistar gran número de reptiles y anfibios, así como una buena representación de mamíferos como la Nutria, Meloncillo, Gato Montés, Turón, Tejón, Garduña, Gineta, Jabalí, Ciervo y Murciélago de Herradura entre otros. Pero sin duda es en las aves donde se encuentran las joyas faunísticas de la sierra, donde observar alados como el Águila Imperial Ibérica, Real, Perdiceras, Buitre Negro y Leonado, Cigüeña Negra, Búho Real, entre otras muchas especies avícolas.

Ante este plantel de historia, corcho y naturaleza, Naturalmente Badajoz quiere adentrarte en sus recovecos y enseñarte rincones, que nunca olvidarás entre Badajoz, Cáceres y Portugal, donde se crea esa nueva raza de Extremeño-Alentejano.