Pueblonuevo del Guadiana.
El siglo XX le vio nacer, crecer e independizarse

Una hermosa columna de cipreses, arces y palmeras, custodian en formación marcial el arco de bienvenida a Pueblonuevo del Guadiana. Su nombre no puede ser más análogo a su idiosincrasia; es un pueblo de colonos de “reciente” creación bañado por el río Guadiana. En sus comienzos, a finales de los 40 del siglo XX, cuando los colonos ilusionados esperaban en barracones a que la consecución del Plan Badajoz, acabara de construirle sus casas, el pueblo se estableció en un sector conocido como Sarteneja. En otoño de 1956, fue bautizado con su nombre actual, aunque todavía era una entidad menor adscrita al Ayuntamiento de Badajoz, pero el gran esfuerzo de su gente por crecer le otorgó la independencia como municipio justo cuando se despedía el último año del siglo y del milenio.

Un marco blanco y luminoso

“Sarteneja es la depresión que dejan las aguas al evaporarse en las vegas bajas”, fácil entender el nombre primitivo de este pueblo. Un sol extremo que se sació del llano que el Guadiana a veces rebelde, inundaba. Y sobre ese lienzo hoy se erige un marco blanco y luminoso de casas bajas y calles anchas que convergen en la Iglesia de Cristo Rey cuya arquitectura tanto interior como exterior pertenecen a la vanguardia artística española de la segunda mitad del siglo XX. Su interior, de cubierta abovedada y rodeado de hermosas vidrieras emplomadas, contiene figuras religiosas de madera policromada de la misma época, así como una pintura mural figurativa que representa la Asunción de la Virgen María rodeada por un grupo de ángeles. La torre del campanario destaca como un prisma esbelto rematado por una cubierta piramidal a cuatro aguas y veleta en su vértice en escalada hacia el cielo. En contraposición a este edificio que invita a la calma y el cobijo, el pueblo posee un conjunto de instalaciones deportivas creadas para el completo esparcimiento de ocio y acción de la que un pueblo dinámico como éste quiere que participes.

¿Qué culpa tiene el Río Guadiana?

Llanos infinitos de tomates, maíz, frutales y hortalizas conforman un colorido damero agrícola donde los verdes y los barbechos juguetean con el serpenteo del rio Guadiana. Sus márgenes se ven bloqueados por la invasión de eucaliptos que impiden la expansión de la maravillosa vegetación autóctona de ribera como sauces, fresnos y chopos. Vuelan sobre su vega, garzas, limícolas, anátidas… El rio Guadiana es el culpable de que sus aguas circulen por acequias, sobraderos y tierras, que dan verdor a sus campos. Tiene la culpa de su nombre, de su desarrollo, de su pasado y de su futuro. Entrar por el Baden de Talavera, es navegar a través de llanuras fértiles, en las que ya no se resquebraja el firme y llena de vida su entorno. Sin duda Pueblonuevo es del Guadiana.

Pueblonuevo del Guadiana, 6 décadas de historia y más allá…

Otros Colonos se asentaron anteriormente. Sus orígenes se remontan miles de años atrás. Buscaron buenas tierras, en lugares de fortuna, donde el clima, el sol y el agua les dotara de bienestar. Los restos arqueológicos de la Villa Romana de Pesquero, dejan huellas de esplendor y bonanza. La villa se estableció hacia mediados del siglo I d.C., organizada en torno a un patio abierto porticado, desde donde se accedía a varias estancias, habitaciones y unas termas. Destacar la sala principal de más de 150 m2, con suelo mosaico figurando la escena de “Orfeo con su lira en el monte Ródope” que comunica con otra sala octogonal con otro mosaico polícromo. Actualmente se puede disfrutar de estos mosaicos en el Museo Arqueológico de Badajoz, en el recibidor y patio del mismo. En la villa se pueden sentir las energías telúricas de aquellos moradores que vivían en opulencia mirando hacia el río “Ana”, como ellos lo denominaban “Río de los Patos” y que ahora se debaten entre matojos, arbustos y árboles, que resquebrajan sus muros, que reclaman recuperar ese pasado y dignificarlo como se merece para enarbolar la paleta turística que pueda ofrecernos Pueblonuevo. Desde Naturalmente Badajoz, abogamos por que la zona llegue a ser visitable para que el visitante absorba el sosiego y la fábula que entre la brisa del rio y la vegetación ribereña, la lira de Orfeo le regala.

Naturalmente Badajoz quiere mostraros el corazón abierto de Pueblonuevo del Guadiana, una villa con pasado y grandes posibilidades de futuro.