Nogales un pueblo, un altozano.

La villa está situada en una sierra alargada en forma de barco  con su castillo al extremo de la Sierra María Andrés como el mascarón de proa del mismo. Cabe destacar que se encuentra en un “picoruto” conocido como “Cabezo de Nogales“, sobre los llanos y riberas que la rodean.

.

Secretos de Nogales.

Naturalmente Badajoz quiere que “descubras secretos y no se los cuentes a nadie” pero claro está, que sobre este lema nuestro, la expresión nogaleña “el que tiene boca, es un lenguarón” es evangélica. Así es, porque vamos a contarte que entrando en la población por el Cimón, antes de llegar a las Barreras del Castillo, encontramos un rincón donde parece que el tiempo se ha detenido. Nos adentramos a la Fuente Grande y los tres huertos que se benefician de su tributo, todo ello custodiado por hermosos “troncones con huecas” de viejos olivos que dan paso al camino, según cuentan, empleado por los aguadores del Castillo de Gómez Suárez de Figueroa. Espectacular templo defensivo que forma parte de lo que fue, el señorío de Feria; escoltado por la iglesia de finales de la Edad Media dedicada a San Cristóbal y por las “almas de Nogales”.

Orígenes de Nogales.

Los vestigios de yacimientos arqueológicos, con restos del paleolítico, romanos, visigodos, árabes, hasta nuestros días, testifican que no es un pueblo fundado en “tenguerengue”, sino de fuerte arraigo y miras abiertas. Como resultado todo esto, de la influencia heredada de su orografía permitiendo avistar, ya sea la Dehesa o Tierra de Barros, bajo un manto de naturaleza sobre sus pies, que conjuga perfectamente el monte mediterráneo y la estepa.

Naturalmente Badajoz, te “casca”, como diría un castizo de Nogales, en este pueblo “la mejó mula…, CON manta”.