Pueblo de agua, naturaleza y ocio, entre el Alto de la Piedra, la Dehesa del Boyal y el Embalse del Alqueva, nos encontramos con Cheles, población de orígenes prehistóricos, quedan señales de su historia en toda la comarca. Fiel exponente en su tiempo de guardián de la frontera, hoy lazo de unión del nuevo pueblo Extremeño-Alentejano.

A destacar entre sus monumentos, el Palacio Señorial de los Condes de Vía-Manuel con la espléndida Torre del Homenaje, el Castillo de Cheles se encuentra en el despoblado de San Blas, cerca del río Guadiana junto a la huerta de San Onofre a la que se llega desde la finca La Balsa, sobre el cerro en el que se encuentra la ermita. Destacan también, la Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción y las Ermitas del Santo Cristo de la Paz, San Godrofe, Los Mártires y Santa Clara.

La construcción portuguesa del Embalse del Alqueva, considerado como el lago artificial más grande de Europa Occidental, ha hecho prosperar al pueblo que, adaptándose a la nueva situación, con la instalación del Embarcadero y la Playa, proporcionan un ofrecimiento natural de aire puro, ocio, navegación y deportes acuáticos, para disfrute de jornadas inolvidables, aderezadas también con degustación de espléndidos platos típicos únicos.

Cheles posee otros recursos naturales que, adentrándonos en el monte mediterráneo, nos invita a disfrutar entre encinas, jaras, retamas, tomillos y aulagas, que además la primavera nos sorprenderá con la presencia de gran diversidad floral, de Orquídeas y Rosas de Alejandría. Y levantando la vista del suelo, gozaremos de las siluetas de nuestros alados como las cigüeñas comunes y negras, garzas reales, avutardas y grullas.

Si te gusta caminar por el campo, puedes disfrutar de la Ruta de la Dehesa del Boyal, de la Sierra de San Blas y del Contrabando.

Y no olvides que, entrando en el mundo de Naturalmente Badajoz en Cheles, descubrirás rincones que no deberás contárselos a nadie.