Almendral sabe a pueblo.

Pueblo cruzado por arroyos de aguas perpetuas que marcan el ir y venir de sus mayores, descansando sobre el murmullo de los cuatro caños de su fuente. Cabe destacar que no muy lejos, el de “El Cañito”, aunque de flujo débil, aporta su tributo al Tardamasa, en un constante derrame de vida.

Saborea Almendral

Almendral sabe y huele a pueblo, atrapándonos con aroma a matanza e higos, siendo nuestro pueblo de paso y desde ahora, mi pueblo de parada para absorber sus sabores y nutrir mis sentidos del olor a incienso con la opulencia de sus templos religiosos. Como consecuencia de su cercanía con la ruta de los monumentos megalíticos, deja constancia de la presencia prehistórica y más tarde, la visigoda, aunque su origen más destacado es el mudéjar, cualquier civilización hubiera podido elegir Almendral para fijar su morada por su privilegiada situación y su naturaleza. De la misma manera podemos campear a caballo entre el llano y la dehesa ondulada, marcadores de caminos que nos llevan a rincones sorprendentes como el Castillo de La Torre de Miguel Sesmero y Castillo Los Arcos, el Monasterio de Rocamador, La Encina Madre o el Dolmen del Romo.

 

Enamora Almendral

Si quieres conocer más a fondo Extremadura, pasea por sus calles y al entrar en contacto con su gente, sus tradiciones y su cultura, entenderás el título, “Enamora Almendral”

 

Ven y no se lo cuentes a nadie.